Para nadie es una mentira que mientras fuimos jóvenes el interés por nuestro peso era bastante nulo, podíamos comer y comer y aun así tener un peso normal, ya que nuestro cuerpo se autorregulaba y continuaba funcionando de manera óptima.

De seguro alguna vez en tu vida decidiste realizar una dieta, por lo que es muy probable que hayas pasado por el “efecto rebote”, que sin duda resalta por ayudarte inconscientemente a recuperar incluso más peso del que querías adelgazar. ¿Por qué pasa esto? Pues bien, diversos estudios explican que las dietas interfieren de manera negativa en el sistema natural de regulación de peso.

Es decir, tu organismo está diseñado para regular el peso que genéticamente te corresponde, es por ello que cuando haces cualquier tipo de dieta por esos “kilitos de más” y adelgazas rápidamente, inmediatamente el hipotálamo se confunde y no sabe si estás haciendo en realidad una dieta o estás pasando hambre, por lo tanto, este automáticamente reacciona con la finalidad de poder recuperar el peso perdido, o en su defecto, logres sobrevivir.

Tienes que tomar en cuenta que cuando haces una dieta se toman muchos riesgos a nivel de tu salud tanto física  como mental. El metabolismo se reduce, consumiendo menos energía, dejándonos agotados y frenando nuestras funciones vitales del organismo, hace que tengas ansiedad por la comida, y que quieras comer a cada rato sin poder evitarlo. Ese es el efecto rebote.

Entonces, ¿Cuál es el secreto? Pues sencillo, está más que comprobado que la alternativa para lograr bajar de peso es sin duda dejar las dietas a un lado, esto seguido e la mentalidad negativa y por supuesto la obsesión por querer perder peso, pues es nuestro cerebro quien aunque te parezca ilógico domina en gran parte este proceso. Luego de haber logrado controlar esto, solo deberás ser tú en la expresión más natural posible, e ingerir los alimentos necesarios sin excesos siempre que tu cuerpo lo pida.