El punto extremo de cansancio al que llega el músculo impidiendo que éste pueda continuar con la próxima serie del entrenamiento debido al estrés acumulado, es lo que se conoce como fallo muscular.

El peso que utilizas mientras entrenas, también es un factor influyente en la aparición del fallo y, aparte, determina el umbral del mismo.

Es ahí donde salen a relucir ciertas dudas en todas aquellas personas que asisten al gimnasio para entrenar y tonificar.

Pero no hay una respuesta concreta para quienes preguntan si es realmente necesario llegar al fallo muscular.

Existen varias teorías, de hecho, ya que hasta los expertos se contradicen. Algunos afirman que son más los efectos negativos que positivos por la tensión y agotamiento producidos en el músculo. Otros, por el contrario, afirman que no conseguirás el máximo nivel de desarrollo muscular si no alcanzas la extenuación con regularidad.

Riesgos

El fallo muscular puede llegar a causar tendinitis, contracturas y hasta sobrecargas. Por esta razón, muchos entrenadores aseguran que llegar al fallo es una especie de sobre entrenamiento, y puede llegar hasta a limitar el crecimiento del músculo.

Algunos análisis

La revista Sports Medicine publicó un estudio basado en la comparación de entrenamientos sin alcanzar el fallo muscular, y otro que se enfocó en entrenos que sí llegaban al fallo.

En el año 2006, salió a la luz otro reporte cuyo análisis se basó en las reacciones hormonales, en el incremento muscular y en los efectos sobre la fuerza en los entrenamientos llevados a cabo durante 11 semanas llegando y no llegando al fallo.

Mejoras en la fuerza y la potencia fueron los resultados obtenidos, de paso, no arrojaron gran diferencia en relación a la composición y la fuerza muscular.

En fin, no hay pros ni contras. No existen los extremos. Por ende, es válido entrenar hasta llegar al fallo muscular mientras se ponga un especial cuidado en los pesos manejados.