En la actualidad, muchas han sido las propuestas que han salido a la luz para incorporar gimnasios y centros de entrenamientos a diversas áreas de trabajo. Pero en vista de la imposibilidad de muchas empresas para llevar a cabo estas ideas, han quedado en stand-by.

Surgieron respondiendo a la necesidad de muchas personas de entrenar antes, durante, o después de su jornada laboral diaria.

Sin embargo, existen muchas opciones para cumplir a cabalidad con tu trabajo y mantener tu cuerpo fitness.

Aquí te daremos algunos consejos que puedes tomar en cuenta si eres de esas personas que a las que se les hace imposible cumplir con un horario de gimnasio.

Camina o ve en bicicleta: Si vives relativamente cerca de tu trabajo, trasladarte a pie es una excelente opción. De paso, incrementa en un pequeño porcentaje tu motivación. También puedes llegar en bicicleta.

Ambas alternativas te ayudan a entrenar y de esa forma, no estás dejando de cumplir con tus obligaciones laborales. Ahora, si vives lejos, puedes alternarte. Un tiempo en carro o bus, y el resto a pie o en bicicleta. ¡Es válido!

Cuando llegues a tu sitio de trabajo, toma las escaleras en lugar del elevador. Pero, si tu oficina se encuentra en el último piso, también puedes alternarte entre elevador y escaleras.

Es importante que sepas que, lo más aconsejable en estos casos, es una velocidad moderada. Subirlas muy rápido pero también muy lento, aceleran la sensación de cansancio en tu organismo, y no es idóneo, pues apenas estás comenzando tu jornada laboral del día.

Por último, recuerda que debes tomar un pequeño break al menos cada hora mientras estés trabajando. No es lo más sano permanecer sentado toda la jornada; de hecho, muchas personas programan la alarma de sus móviles para recordar que deben levantarse y dar una vuelta de rigor con el fin de descansar, tomar aire fresco, ir al baño y beber agua.